El importante desarrollo de la tecnología de la información y de la comunicación, y, particularmente, la enorme potencialidad de Internet para transmitir información, intercambiar contenidos y establecer contactos con otras personas, ha supuesto un enorme cambio en nuestro modelo social, al permitir a cualquier persona, el acceso a los contenidos de la Red.
Los menores, como parte activa de la sociedad, son también usuarios asiduos de Internet, a la que acuden, tanto para jugar y comunicarse con otras personas, como con la finalidad de obtener una fuente de conocimiento en su proceso de aprendizaje. Ello encierra la posibilidad de que los menores estén expuestos, de forma accidental o consciente, a materiales inadecuados, bien porque vulneren su dignidad, o porque supongan un ataque a los Derechos del Niño. La presencia de pornografía infantil en la Red, la violencia extrema o gratuita, la incitación al odio y la discriminación y los posibles contactos con personas que pueden engañar al menor entablando relaciones de abuso, han motivado la reacción de la sociedad para proteger los derechos de los menores.
Resulta prioritario el compromiso de todos los agentes sociales en la defensa de estos derechos, desde las familias, que deben enseñar buenas prácticas del uso de Internet a sus hijos, acompañándoles en su aprendizaje, hasta los poderes públicos y los Gobiernos, que vienen obligados a divulgar el conocimiento de esas buenas prácticas y deben eliminar las posibles perturbaciones que determinados contenidos de la Red pueden causar en los derechos y en la dignidad de los menores.
Sirva, para ello de ejemplo, la iniciativa que ahora presenta el Departamento de Ciencia, Tecnología y Universidad del Gobierno de Aragón.
Fernando García Vicente
JUSTICIA DE ARAGÓN |